(Parte III) Trucos para cuidarse sin esfuerzo


Pequeños gestos para restar calorías

Seguimos sumando pequeños trucos para reducir al máximo la acumulación de calorías. Con algunos detalles podemos conseguir quemar más y consumir menos calorías sin darnos cuenta.

Aquí van unos cuantos, saca boli y apunta:

  1. Llena tu estómago antes de comer. 20 minutos antes de cada comida grande llena tu estómago con fruta, zumo o te. La sensación de saciedad tiene un tiempo de 20 minutos hasta que el cuerpo se da cuenta de que está comiendo.

batido, consejos, hábitos, verano2.  Ensalada de primero. Empieza las comidas importantes con una buena ensalada. Te ayudará por partida doble. Empezarás las comidas con nutrientes sanos y de calidad, además, si masticas bien y comes despacio te sentirás lleno antes y comerás la mitad del resto de la comida. Además de ayudarte a mantener el peso te ayuda a asegurarte de aportar en cada comida nutrientes necesarios para el bienestar de tu cuerpo. Si las piezas de la ensalada son grandes tardarás más en comer y te dará menos tiempo hasta que tu celebro sepa que estás comiendo.

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3. Apunta lo que comes. En tu agenda o en una nota en tu iphone, acostúmbrate a escribir todo lo que vas comiendo en cada momento del día. Muchas veces es la única forma de ser consciente de cuántas cosas innecesarias te estás metiendo y, además, es muy útil para cuando quieres mejorar tu alimentación. Personalmente con mis alumnos trabajo sobre sus propias dietas, mejorando de ellas todo lo que podamos pero sin imponer dietas ajenas.

Pequeños gestos para restar calorías Seguimos sumando pequeños trucos para reducir al máximo la acumulación de calorías. Con algunos detalles podemos conseguir quemar más y consumir menos calorías sin darnos cuenta. Aquí van unos cuantos, saca boli y apunta: 1. Llena tu estómago antes de comer. 20 minutos antes de cada comida grande llena tu estómago con fruta, zumo o te. La sensación de saciedad tiene un tiempo de 20 minutos hasta que el cuerpo se da cuenta de que está comiendo. 2. Ensalada de primero. Empieza las comidas importantes con una buena ensalada. Te ayudará por partida doble. Empezarás las comidas con nutrientes sanos y de calidad, además, si masticas bien y comes despacio te sentirás lleno antes y comerás la mitad del resto de la comida. Además de ayudarte a mantener el peso te ayuda a asegurarte de aportar en cada comida nutrientes necesarios para el bienestar de tu cuerpo. Si las piezas de la ensalada son grandes tardarás más en comer y te dará menos tiempo hasta que tu celebro sepa que estás comiendo. 3. Apunta lo que comes. En tu agenda o en una nota en tu iphone, acostúmbrate a escribir todo lo que vas comiendo en cada momento del día. Muchas veces es la única forma de ser consciente de cuántas cosas innecesarias te estás metiendo y, además, es muy útil para cuando quieres mejorar tu alimentación. Personalmente con mis alumnos trabajo sobre sus propias dietas, mejorando de ellas todo lo que podamos pero sin imponer dietas ajenas. 4. No seas vago. A no ser que estés muy cansado, utiliza trucos que todos sabemos. No uses transporte para trayectos cortos, elige escaleras en vez de ascensor… además, si en tus paseos realizas dos o tres “acelerones” tu cardio aumentará, cambiar de ritmo te ayuda a quemar calorías con más facilidad. 5. Olvídate de los inventos modernos. Nada de escaleras mecánicas, mandos a distancia, puertas automáticas… si empiezas a realizar las cosas por ti mismo, desde exprimir las naranjas del desayuno tu mismo hasta abrir la puerta del garaje manualmente podrás gastar hasta 250 calorías extra. Esconde el mando a distancia y levántate a cambiar, pon a cargar el móvil en la pared de enfrente… 6. Saca el pintor que llevas dentro. Saca tu brocha de cocina y úsala para esparcir el aceite cada vez que vayas a cocinar. Es mucho mejor que echar un chorro a ojo ya que utilizas la justa y necesaria. Ahorrarás hasta 100 calorías. 7. Disminuye las porciones. Si eres de los que se aprendieron bien la lección de no dejar nada en el plato, échate porciones pequeñas. Siempre estás a tiempo de repetir pero es muy posible que cuando veas tu plato vacío des la sesión por terminada. 8. ¡Mueve tus piernas! Si has salido a pasear al perro o vas andando a por el pan, aprovecha los últimos metros para acelerar. Así seguirás quemando calorías cuando te detengas. Pero ¡cuidado con parar en seco! Después de un acelerón mantén tu cuerpo en movimiento un par de minutos. 9. Terror mejor que comedia. El miedo cierra el estómago mientras que estar contento o enfadado da hambre. Si puedes elegir el título de tus noches de cine, opta por una película de miedo. Ya sabes, aplica estos pequeños gestos y los de los anteriores post progresivamente y no hará falta que hagas dieta nunca más.

4.  No seas vago. A no ser que estés muy cansado, utiliza trucos que todos sabemos. No uses transporte para trayectos cortos, elige escaleras en vez de ascensor… además, si en tus paseos realizas dos o tres “acelerones” tu cardio aumentará, cambiar de ritmo te ayuda a quemar calorías con más facilidad.

Pequeños gestos para restar calorías Seguimos sumando pequeños trucos para reducir al máximo la acumulación de calorías. Con algunos detalles podemos conseguir quemar más y consumir menos calorías sin darnos cuenta. Aquí van unos cuantos, saca boli y apunta: 1. Llena tu estómago antes de comer. 20 minutos antes de cada comida grande llena tu estómago con fruta, zumo o te. La sensación de saciedad tiene un tiempo de 20 minutos hasta que el cuerpo se da cuenta de que está comiendo. 2. Ensalada de primero. Empieza las comidas importantes con una buena ensalada. Te ayudará por partida doble. Empezarás las comidas con nutrientes sanos y de calidad, además, si masticas bien y comes despacio te sentirás lleno antes y comerás la mitad del resto de la comida. Además de ayudarte a mantener el peso te ayuda a asegurarte de aportar en cada comida nutrientes necesarios para el bienestar de tu cuerpo. Si las piezas de la ensalada son grandes tardarás más en comer y te dará menos tiempo hasta que tu celebro sepa que estás comiendo. 3. Apunta lo que comes. En tu agenda o en una nota en tu iphone, acostúmbrate a escribir todo lo que vas comiendo en cada momento del día. Muchas veces es la única forma de ser consciente de cuántas cosas innecesarias te estás metiendo y, además, es muy útil para cuando quieres mejorar tu alimentación. Personalmente con mis alumnos trabajo sobre sus propias dietas, mejorando de ellas todo lo que podamos pero sin imponer dietas ajenas. 4. No seas vago. A no ser que estés muy cansado, utiliza trucos que todos sabemos. No uses transporte para trayectos cortos, elige escaleras en vez de ascensor… además, si en tus paseos realizas dos o tres “acelerones” tu cardio aumentará, cambiar de ritmo te ayuda a quemar calorías con más facilidad. 5. Olvídate de los inventos modernos. Nada de escaleras mecánicas, mandos a distancia, puertas automáticas… si empiezas a realizar las cosas por ti mismo, desde exprimir las naranjas del desayuno tu mismo hasta abrir la puerta del garaje manualmente podrás gastar hasta 250 calorías extra. Esconde el mando a distancia y levántate a cambiar, pon a cargar el móvil en la pared de enfrente… 6. Saca el pintor que llevas dentro. Saca tu brocha de cocina y úsala para esparcir el aceite cada vez que vayas a cocinar. Es mucho mejor que echar un chorro a ojo ya que utilizas la justa y necesaria. Ahorrarás hasta 100 calorías. 7. Disminuye las porciones. Si eres de los que se aprendieron bien la lección de no dejar nada en el plato, échate porciones pequeñas. Siempre estás a tiempo de repetir pero es muy posible que cuando veas tu plato vacío des la sesión por terminada. 8. ¡Mueve tus piernas! Si has salido a pasear al perro o vas andando a por el pan, aprovecha los últimos metros para acelerar. Así seguirás quemando calorías cuando te detengas. Pero ¡cuidado con parar en seco! Después de un acelerón mantén tu cuerpo en movimiento un par de minutos. 9. Terror mejor que comedia. El miedo cierra el estómago mientras que estar contento o enfadado da hambre. Si puedes elegir el título de tus noches de cine, opta por una película de miedo. Ya sabes, aplica estos pequeños gestos y los de los anteriores post progresivamente y no hará falta que hagas dieta nunca más.

5.  Olvídate de los inventos modernos. Nada de escaleras mecánicas, mandos a distancia, puertas automáticas… si empiezas a realizar las cosas por ti mismo, desde exprimir las naranjas del desayuno tu mismo hasta abrir la puerta del garaje manualmente podrás gastar hasta 250 calorías extra. Esconde el mando a distancia y levántate a cambiar, pon a cargar el móvil en la pared de enfrente…

Pequeños gestos para restar calorías Seguimos sumando pequeños trucos para reducir al máximo la acumulación de calorías. Con algunos detalles podemos conseguir quemar más y consumir menos calorías sin darnos cuenta. Aquí van unos cuantos, saca boli y apunta: 1. Llena tu estómago antes de comer. 20 minutos antes de cada comida grande llena tu estómago con fruta, zumo o te. La sensación de saciedad tiene un tiempo de 20 minutos hasta que el cuerpo se da cuenta de que está comiendo. 2. Ensalada de primero. Empieza las comidas importantes con una buena ensalada. Te ayudará por partida doble. Empezarás las comidas con nutrientes sanos y de calidad, además, si masticas bien y comes despacio te sentirás lleno antes y comerás la mitad del resto de la comida. Además de ayudarte a mantener el peso te ayuda a asegurarte de aportar en cada comida nutrientes necesarios para el bienestar de tu cuerpo. Si las piezas de la ensalada son grandes tardarás más en comer y te dará menos tiempo hasta que tu celebro sepa que estás comiendo. 3. Apunta lo que comes. En tu agenda o en una nota en tu iphone, acostúmbrate a escribir todo lo que vas comiendo en cada momento del día. Muchas veces es la única forma de ser consciente de cuántas cosas innecesarias te estás metiendo y, además, es muy útil para cuando quieres mejorar tu alimentación. Personalmente con mis alumnos trabajo sobre sus propias dietas, mejorando de ellas todo lo que podamos pero sin imponer dietas ajenas. 4. No seas vago. A no ser que estés muy cansado, utiliza trucos que todos sabemos. No uses transporte para trayectos cortos, elige escaleras en vez de ascensor… además, si en tus paseos realizas dos o tres “acelerones” tu cardio aumentará, cambiar de ritmo te ayuda a quemar calorías con más facilidad. 5. Olvídate de los inventos modernos. Nada de escaleras mecánicas, mandos a distancia, puertas automáticas… si empiezas a realizar las cosas por ti mismo, desde exprimir las naranjas del desayuno tu mismo hasta abrir la puerta del garaje manualmente podrás gastar hasta 250 calorías extra. Esconde el mando a distancia y levántate a cambiar, pon a cargar el móvil en la pared de enfrente… 6. Saca el pintor que llevas dentro. Saca tu brocha de cocina y úsala para esparcir el aceite cada vez que vayas a cocinar. Es mucho mejor que echar un chorro a ojo ya que utilizas la justa y necesaria. Ahorrarás hasta 100 calorías. 7. Disminuye las porciones. Si eres de los que se aprendieron bien la lección de no dejar nada en el plato, échate porciones pequeñas. Siempre estás a tiempo de repetir pero es muy posible que cuando veas tu plato vacío des la sesión por terminada. 8. ¡Mueve tus piernas! Si has salido a pasear al perro o vas andando a por el pan, aprovecha los últimos metros para acelerar. Así seguirás quemando calorías cuando te detengas. Pero ¡cuidado con parar en seco! Después de un acelerón mantén tu cuerpo en movimiento un par de minutos. 9. Terror mejor que comedia. El miedo cierra el estómago mientras que estar contento o enfadado da hambre. Si puedes elegir el título de tus noches de cine, opta por una película de miedo. Ya sabes, aplica estos pequeños gestos y los de los anteriores post progresivamente y no hará falta que hagas dieta nunca más.

6.  Saca el pintor que llevas dentro. Saca tu brocha de cocina y úsala para esparcir el aceite cada vez que vayas a cocinar. Es mucho mejor que echar un chorro a ojo ya que utilizas la justa y necesaria. Ahorrarás hasta 100 calorías.

Pequeños gestos para restar calorías Seguimos sumando pequeños trucos para reducir al máximo la acumulación de calorías. Con algunos detalles podemos conseguir quemar más y consumir menos calorías sin darnos cuenta. Aquí van unos cuantos, saca boli y apunta: 1. Llena tu estómago antes de comer. 20 minutos antes de cada comida grande llena tu estómago con fruta, zumo o te. La sensación de saciedad tiene un tiempo de 20 minutos hasta que el cuerpo se da cuenta de que está comiendo. 2. Ensalada de primero. Empieza las comidas importantes con una buena ensalada. Te ayudará por partida doble. Empezarás las comidas con nutrientes sanos y de calidad, además, si masticas bien y comes despacio te sentirás lleno antes y comerás la mitad del resto de la comida. Además de ayudarte a mantener el peso te ayuda a asegurarte de aportar en cada comida nutrientes necesarios para el bienestar de tu cuerpo. Si las piezas de la ensalada son grandes tardarás más en comer y te dará menos tiempo hasta que tu celebro sepa que estás comiendo. 3. Apunta lo que comes. En tu agenda o en una nota en tu iphone, acostúmbrate a escribir todo lo que vas comiendo en cada momento del día. Muchas veces es la única forma de ser consciente de cuántas cosas innecesarias te estás metiendo y, además, es muy útil para cuando quieres mejorar tu alimentación. Personalmente con mis alumnos trabajo sobre sus propias dietas, mejorando de ellas todo lo que podamos pero sin imponer dietas ajenas. 4. No seas vago. A no ser que estés muy cansado, utiliza trucos que todos sabemos. No uses transporte para trayectos cortos, elige escaleras en vez de ascensor… además, si en tus paseos realizas dos o tres “acelerones” tu cardio aumentará, cambiar de ritmo te ayuda a quemar calorías con más facilidad. 5. Olvídate de los inventos modernos. Nada de escaleras mecánicas, mandos a distancia, puertas automáticas… si empiezas a realizar las cosas por ti mismo, desde exprimir las naranjas del desayuno tu mismo hasta abrir la puerta del garaje manualmente podrás gastar hasta 250 calorías extra. Esconde el mando a distancia y levántate a cambiar, pon a cargar el móvil en la pared de enfrente… 6. Saca el pintor que llevas dentro. Saca tu brocha de cocina y úsala para esparcir el aceite cada vez que vayas a cocinar. Es mucho mejor que echar un chorro a ojo ya que utilizas la justa y necesaria. Ahorrarás hasta 100 calorías. 7. Disminuye las porciones. Si eres de los que se aprendieron bien la lección de no dejar nada en el plato, échate porciones pequeñas. Siempre estás a tiempo de repetir pero es muy posible que cuando veas tu plato vacío des la sesión por terminada. 8. ¡Mueve tus piernas! Si has salido a pasear al perro o vas andando a por el pan, aprovecha los últimos metros para acelerar. Así seguirás quemando calorías cuando te detengas. Pero ¡cuidado con parar en seco! Después de un acelerón mantén tu cuerpo en movimiento un par de minutos. 9. Terror mejor que comedia. El miedo cierra el estómago mientras que estar contento o enfadado da hambre. Si puedes elegir el título de tus noches de cine, opta por una película de miedo. Ya sabes, aplica estos pequeños gestos y los de los anteriores post progresivamente y no hará falta que hagas dieta nunca más.

7.  Disminuye las porciones. Si eres de los que se aprendieron bien la lección de no dejar nada en el plato, utiliza porciones pequeñas. Siempre estás a tiempo de repetir pero es muy posible que cuando veas tu plato vacío des la sesión por terminada.

Pequeños gestos para restar calorías Seguimos sumando pequeños trucos para reducir al máximo la acumulación de calorías. Con algunos detalles podemos conseguir quemar más y consumir menos calorías sin darnos cuenta. Aquí van unos cuantos, saca boli y apunta: 1. Llena tu estómago antes de comer. 20 minutos antes de cada comida grande llena tu estómago con fruta, zumo o te. La sensación de saciedad tiene un tiempo de 20 minutos hasta que el cuerpo se da cuenta de que está comiendo. 2. Ensalada de primero. Empieza las comidas importantes con una buena ensalada. Te ayudará por partida doble. Empezarás las comidas con nutrientes sanos y de calidad, además, si masticas bien y comes despacio te sentirás lleno antes y comerás la mitad del resto de la comida. Además de ayudarte a mantener el peso te ayuda a asegurarte de aportar en cada comida nutrientes necesarios para el bienestar de tu cuerpo. Si las piezas de la ensalada son grandes tardarás más en comer y te dará menos tiempo hasta que tu celebro sepa que estás comiendo. 3. Apunta lo que comes. En tu agenda o en una nota en tu iphone, acostúmbrate a escribir todo lo que vas comiendo en cada momento del día. Muchas veces es la única forma de ser consciente de cuántas cosas innecesarias te estás metiendo y, además, es muy útil para cuando quieres mejorar tu alimentación. Personalmente con mis alumnos trabajo sobre sus propias dietas, mejorando de ellas todo lo que podamos pero sin imponer dietas ajenas. 4. No seas vago. A no ser que estés muy cansado, utiliza trucos que todos sabemos. No uses transporte para trayectos cortos, elige escaleras en vez de ascensor… además, si en tus paseos realizas dos o tres “acelerones” tu cardio aumentará, cambiar de ritmo te ayuda a quemar calorías con más facilidad. 5. Olvídate de los inventos modernos. Nada de escaleras mecánicas, mandos a distancia, puertas automáticas… si empiezas a realizar las cosas por ti mismo, desde exprimir las naranjas del desayuno tu mismo hasta abrir la puerta del garaje manualmente podrás gastar hasta 250 calorías extra. Esconde el mando a distancia y levántate a cambiar, pon a cargar el móvil en la pared de enfrente… 6. Saca el pintor que llevas dentro. Saca tu brocha de cocina y úsala para esparcir el aceite cada vez que vayas a cocinar. Es mucho mejor que echar un chorro a ojo ya que utilizas la justa y necesaria. Ahorrarás hasta 100 calorías. 7. Disminuye las porciones. Si eres de los que se aprendieron bien la lección de no dejar nada en el plato, échate porciones pequeñas. Siempre estás a tiempo de repetir pero es muy posible que cuando veas tu plato vacío des la sesión por terminada. 8. ¡Mueve tus piernas! Si has salido a pasear al perro o vas andando a por el pan, aprovecha los últimos metros para acelerar. Así seguirás quemando calorías cuando te detengas. Pero ¡cuidado con parar en seco! Después de un acelerón mantén tu cuerpo en movimiento un par de minutos. 9. Terror mejor que comedia. El miedo cierra el estómago mientras que estar contento o enfadado da hambre. Si puedes elegir el título de tus noches de cine, opta por una película de miedo. Ya sabes, aplica estos pequeños gestos y los de los anteriores post progresivamente y no hará falta que hagas dieta nunca más.

8.  ¡Mueve tus piernas! Si has salido a pasear al perro o vas andando a por el pan, aprovecha los últimos metros para acelerar. Así seguirás quemando calorías cuando te detengas. Pero ¡cuidado con parar en seco! Después de un acelerón mantén tu cuerpo en movimiento un par de minutos.

Pequeños gestos para restar calorías Seguimos sumando pequeños trucos para reducir al máximo la acumulación de calorías. Con algunos detalles podemos conseguir quemar más y consumir menos calorías sin darnos cuenta. Aquí van unos cuantos, saca boli y apunta: 1. Llena tu estómago antes de comer. 20 minutos antes de cada comida grande llena tu estómago con fruta, zumo o te. La sensación de saciedad tiene un tiempo de 20 minutos hasta que el cuerpo se da cuenta de que está comiendo. 2. Ensalada de primero. Empieza las comidas importantes con una buena ensalada. Te ayudará por partida doble. Empezarás las comidas con nutrientes sanos y de calidad, además, si masticas bien y comes despacio te sentirás lleno antes y comerás la mitad del resto de la comida. Además de ayudarte a mantener el peso te ayuda a asegurarte de aportar en cada comida nutrientes necesarios para el bienestar de tu cuerpo. Si las piezas de la ensalada son grandes tardarás más en comer y te dará menos tiempo hasta que tu celebro sepa que estás comiendo. 3. Apunta lo que comes. En tu agenda o en una nota en tu iphone, acostúmbrate a escribir todo lo que vas comiendo en cada momento del día. Muchas veces es la única forma de ser consciente de cuántas cosas innecesarias te estás metiendo y, además, es muy útil para cuando quieres mejorar tu alimentación. Personalmente con mis alumnos trabajo sobre sus propias dietas, mejorando de ellas todo lo que podamos pero sin imponer dietas ajenas. 4. No seas vago. A no ser que estés muy cansado, utiliza trucos que todos sabemos. No uses transporte para trayectos cortos, elige escaleras en vez de ascensor… además, si en tus paseos realizas dos o tres “acelerones” tu cardio aumentará, cambiar de ritmo te ayuda a quemar calorías con más facilidad. 5. Olvídate de los inventos modernos. Nada de escaleras mecánicas, mandos a distancia, puertas automáticas… si empiezas a realizar las cosas por ti mismo, desde exprimir las naranjas del desayuno tu mismo hasta abrir la puerta del garaje manualmente podrás gastar hasta 250 calorías extra. Esconde el mando a distancia y levántate a cambiar, pon a cargar el móvil en la pared de enfrente… 6. Saca el pintor que llevas dentro. Saca tu brocha de cocina y úsala para esparcir el aceite cada vez que vayas a cocinar. Es mucho mejor que echar un chorro a ojo ya que utilizas la justa y necesaria. Ahorrarás hasta 100 calorías. 7. Disminuye las porciones. Si eres de los que se aprendieron bien la lección de no dejar nada en el plato, échate porciones pequeñas. Siempre estás a tiempo de repetir pero es muy posible que cuando veas tu plato vacío des la sesión por terminada. 8. ¡Mueve tus piernas! Si has salido a pasear al perro o vas andando a por el pan, aprovecha los últimos metros para acelerar. Así seguirás quemando calorías cuando te detengas. Pero ¡cuidado con parar en seco! Después de un acelerón mantén tu cuerpo en movimiento un par de minutos. 9. Terror mejor que comedia. El miedo cierra el estómago mientras que estar contento o enfadado da hambre. Si puedes elegir el título de tus noches de cine, opta por una película de miedo. Ya sabes, aplica estos pequeños gestos y los de los anteriores post progresivamente y no hará falta que hagas dieta nunca más.

9.  Terror mejor que comedia. El miedo cierra el estómago mientras que estar contento o enfadado da hambre. Si puedes elegir el título de tus noches de cine, opta por una película de miedo.

Pequeños gestos para restar calorías Seguimos sumando pequeños trucos para reducir al máximo la acumulación de calorías. Con algunos detalles podemos conseguir quemar más y consumir menos calorías sin darnos cuenta. Aquí van unos cuantos, saca boli y apunta: 1. Llena tu estómago antes de comer. 20 minutos antes de cada comida grande llena tu estómago con fruta, zumo o te. La sensación de saciedad tiene un tiempo de 20 minutos hasta que el cuerpo se da cuenta de que está comiendo. 2. Ensalada de primero. Empieza las comidas importantes con una buena ensalada. Te ayudará por partida doble. Empezarás las comidas con nutrientes sanos y de calidad, además, si masticas bien y comes despacio te sentirás lleno antes y comerás la mitad del resto de la comida. Además de ayudarte a mantener el peso te ayuda a asegurarte de aportar en cada comida nutrientes necesarios para el bienestar de tu cuerpo. Si las piezas de la ensalada son grandes tardarás más en comer y te dará menos tiempo hasta que tu celebro sepa que estás comiendo. 3. Apunta lo que comes. En tu agenda o en una nota en tu iphone, acostúmbrate a escribir todo lo que vas comiendo en cada momento del día. Muchas veces es la única forma de ser consciente de cuántas cosas innecesarias te estás metiendo y, además, es muy útil para cuando quieres mejorar tu alimentación. Personalmente con mis alumnos trabajo sobre sus propias dietas, mejorando de ellas todo lo que podamos pero sin imponer dietas ajenas. 4. No seas vago. A no ser que estés muy cansado, utiliza trucos que todos sabemos. No uses transporte para trayectos cortos, elige escaleras en vez de ascensor… además, si en tus paseos realizas dos o tres “acelerones” tu cardio aumentará, cambiar de ritmo te ayuda a quemar calorías con más facilidad. 5. Olvídate de los inventos modernos. Nada de escaleras mecánicas, mandos a distancia, puertas automáticas… si empiezas a realizar las cosas por ti mismo, desde exprimir las naranjas del desayuno tu mismo hasta abrir la puerta del garaje manualmente podrás gastar hasta 250 calorías extra. Esconde el mando a distancia y levántate a cambiar, pon a cargar el móvil en la pared de enfrente… 6. Saca el pintor que llevas dentro. Saca tu brocha de cocina y úsala para esparcir el aceite cada vez que vayas a cocinar. Es mucho mejor que echar un chorro a ojo ya que utilizas la justa y necesaria. Ahorrarás hasta 100 calorías. 7. Disminuye las porciones. Si eres de los que se aprendieron bien la lección de no dejar nada en el plato, échate porciones pequeñas. Siempre estás a tiempo de repetir pero es muy posible que cuando veas tu plato vacío des la sesión por terminada. 8. ¡Mueve tus piernas! Si has salido a pasear al perro o vas andando a por el pan, aprovecha los últimos metros para acelerar. Así seguirás quemando calorías cuando te detengas. Pero ¡cuidado con parar en seco! Después de un acelerón mantén tu cuerpo en movimiento un par de minutos. 9. Terror mejor que comedia. El miedo cierra el estómago mientras que estar contento o enfadado da hambre. Si puedes elegir el título de tus noches de cine, opta por una película de miedo. Ya sabes, aplica estos pequeños gestos y los de los anteriores post progresivamente y no hará falta que hagas dieta nunca más.

Ya sabes, aplica estos pequeños gestos y los de los anteriores post progresivamente y no hará falta que hagas dieta nunca más.

 

Lee otros trucos en:

Parte I

Parte II

Parte IV

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