Motivación: Cómo elegir un entrenador 1


 

 

Septiembre viene para llenarnos de motivación. En el post anterior hablamos sobre diferentes opciones que podíamos utilizar para encontrar esa motivación que nos impulsa a hacer cosas pora nuestro bien. Hoy me voy a centrar en la motivación en el deporte y lo haré en primera persona.

 

Siempre ha habido algún tipo de deporte en mi vida y en todas las ocasiones he tenido a alguien para guiarme en cada actividad: desde mi profesora de educación física que me iba a ver a los partidos de baloncesto hasta mis compis de trabajo preparándome las rutinas de entrenamiento. Las veces que he intentado hacer algo por mi propia cuenta (incluso teniendo los conocimientos necesarios) no he sido capaz: lo dejo antes de tiempo, me pongo excusas, lo hago a medio gas…

Según mi experiencia personal y lo que veo con mi “gente de bien” (así llamo a todo el equipo que participa y entrena y Así de Bien), tener un entrenador aporta una motivación especial que no conseguirás de otra forma. Y, aunque no sea un profesional, podemos llamar entrenador a cualquier persona que nos ayude y nos guíe en nuestra preparación. Ya sea el monitor de Zumba o la amiga que te llama para salir a correr.

 

Si estás pensando en buscar un entrenador personal, o el que tienes no te convence te daré unos consejos:

 

  • Escoge un entrenador que “vaya contigo”

Varios estudios han demostrado que el entrenador de un deportista es tan importante como este. Intenta que éste sea afín a ti, tanto él como su tipo de entrenamiento. Hay entrenadores que no salen de la sala de pesas y otros que no entramos. Hay mil tipos de entrenamientos diferentes, pero aún más tipos de entrenadores que adaptan los entrenamientos a sus preferencias, combinan tipos de ejercicio, innovan… Prueba y no tengas reparo en buscar otro si no te convence.

  •  Tu opinión es importante

Un buen entrenador debe tomar en cuenta tus decisiones y preferencias

 

  • Entiende sus decisiones

Debe explicarte las razones de cada decisión (cambios de entrenamiento, descansos…)

 

  • Aprendes

De nada sirve que hagas el entrenamiento de tu vida durante una hora si cuando llegas a casa no sabes ni que has hecho. Un buen entrenador te explicará la razón de cada ejercicio, corrige tu postura, explica posibles errores. En conclusión: comparte sus conocimientos para que tu puedas aplicarlos.

 

  • Trabaja contigo

Todos recordamos al profe de gimnasia (¡cómo les jode!) sentado en el banco mientras nos mandaba correr dando vueltas como ovejas. Si tu entrenador se pone contigo, te ayuda, te explica mediante su ejemplo, interviene en ejercicios… todo ayuda a que des todo de ti y no te rindas.

 

  • Es un ejemplo

No tiene que ser el más cachas del gimnasio, ni llevarse el tuper en el bolso… Simplemente, tu entrenador debe ser un ejemplo a seguir en cuanto a actitud. No puedes seguir a alguien que todos los entrenamientos se los pasa bostezando, que se queja de su trabajo, que está amargado todo el día… Nuestro trabajo es animar, motivar, entretener a nuestros chicos y si no te gusta o no te interesa el estado de ánimo de tus alumnos… lo siento trainer… este trabajo no es para ti.

  • Comentarios positivos

Si tu entrenador sólo te corrige los fallos y te castiga con unas cuantas flexiones cada vez que llegas tarde o subes de peso… ¡que le den! Los comentarios positivos y el hecho de recalcar todos tus avances por muy pequeños que sean harán que te des cuenta de esos pequeños cambios o mejoras que no eres capaz de ver solo. Si sólo te valora con recompensas tangibles…. Tampoco vale.

 

  • Tu bienestar va mucho más allá de tu forma física

Si en algo se distingue Así de Bien es en la importancia que damos a sentirse bien en general. Muy lejos de bajar unos kilos o conseguir un bonito sixpack para el verano. En nuestras rutinas siempre encontramos recompensas como días de descanso, técnicas de respiración para momentos de estrés, ayudas para la concentración… Sentirse bien y estar cómodo contigo mismo va más allá de verte bien en el espejo.

 

  • Conoce las consecuencias de “no hacerlo”

 

Tu entrenador no debe castigarte por no hacer tus deberes o llegar sin energía a un entrenamiento pero SIEMPRE debe hacerte saber las consecuencias de no hacer las cosas bien. A partir de ahí, tu eliges qué hacer.

 

  • Lo importante es participar

 

Si por algo decidí ayudar a las personas principalmente mediante el deporte es por todos los beneficios que aporta a nuestra vida diaria. Esforzarte y saber que has dado o mejor de ti produce una sensación de satisfacción y aumenta la autoestima mucho más que ver cómo tu bíceps no entra en la manga de la camiseta. Libera endorfinas, reduce el estrés, ayuda a la superación personal, despeja la mente, mejora la circulación, aumenta tu resistencia… ¿qué más podemos pedir?

Por eso tu entrenador debe incentivar tu rendimiento y no tus resultados. Puede que tu objetivo empiece siendo bajar de peso y a medida que le coges el gustillo a un estilo de vida más saludable aparezcan otros objetivos “personales” mucho más satisfactorios.

 

  • Te ayuda a buscar metas reales

 

A veces no somos conscientes de lo que deseamos y, en ocasiones, no sabemos ni porqué queremos lo que queremos. Tener a alguien que nos ponga los pies en la tierra y que nos ayude a encontrar aquello que necesitamos realmente o algo que nos pueda ayudar a mejorar, es una motivación extra y una forma de hacer nuestro avance más fácil.

 

  • Conoce tus resultados

 

Muchas veces los entrenadores usamos métodos de medición de los progresos sin que nuestros chicos se den cuenta. Nosotros vamos valorando esos resultados y, en base a ello, adaptamos las rutinas. Muchas veces, que el alumno conozca sus resultados nos ayuda a que reconozcan que no se están esforzando lo suficiente o a que avanzan mejor de lo que esperábamos.

Cronometrar una plancha, aumentar las repeticiones que antes no conseguías, conseguir ese ejercicio que parecía posible sólo en las fotos de instagram… todo son resultados tangibles que harán que tu motivación aumente al conseguir esos “imposibles”.

 

  • Tener un punto de apoyo

 

Al final tu entrenador sabe qué comes, cuándo te vas de vacaciones, qué tal te ha ido el fin de semana, si estás enfermo, si tienes exámenes… tu entrenador debe ser tu amigo y tu psicólogo. Debe aconsejarte qué otras actividades te convienen aparte de los entrenamientos: “sal y disfruta”.

También debe estar ahí cuando tengas una duda o necesites ayuda con tus avances (sin despertarnos de madrugada por favor). Pero ¡tampoco te pases! Que os queremos mucho pero tenemos otra vida más allá de los entrenamientos

 

 

Y vosotros ¿qué creéis que debe tener un buen entrenador?


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